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Quienes somos

La Acción Colectiva de Objetores y Objetoras de Conciencia es una organización sin ánimo de lucro, que trabaja por el libre ejercicio y el reconocimiento del derecho a rehusarnos a participar directa e indirectamente en cualquier ejército militar o guerra.

Bajo los principios de la objeción de conciencia, el antimilitarismo y la noviolencia, construimos y posicionamos alternativas sociales, económicas, jurídicas y políticas encaminadas a la deconstrucción de los imaginarios y prácticas que posibilitan el reclutamiento y la militarización de la sociedad.

Aunque concentramos nuestro trabajo en Bogotá y alrededores, realizamos acciones de articulación con organizaciones y personas en distintas regiones del país, y a nivel internacional.

Articulaciones

Nuestros Principios

  • El militarismo es el conjunto de valores y prácticas donde predomina la obediencia, el patriarcado y la violencia como manera hegemónica de resolver los conflictos; estos valores hacen fuerte impacto en la vida cotidiana y condicionan las instituciones sociales y las formas políticas en general. En ese sentido, el antimilitarismo es una apuesta ética-política en contra de la guerra y el militarismo, donde la solidaridad, la organización horizontal, la autogestión, la noviolencia y la movilización como parte de los horizontes políticos.

  • La objeción de conciencia es el derecho que tienen los individuos de no acatar, rechazar o rehusarse a mandatos que entran en contradicción con sus creencias, por considerarlas contrarias a su conciencia.
    A lo largo de la historia se han presentado hechos relacionados con personas que se niegan a obedecer una ordeno una ley cuando alguna de estas atenta contra su conciencia. Son personas que han hecho uso de su autonomía, es decir, del poder y la libertad que posee cada individuo para decidir sobre sí mismo, lo que le permite defender su posición en abierta desobediencia ante la institución, organización o estructura que quiera imponerle la orden o la ley.
    Para algunos objetores de conciencia, un mandato específico que entra en contradicción con sus principios es el servicio militar obligatorio. Los objetores no violentos exponen razones de tipo ético, político, filosófico, religioso y humanitario para argumentar la imposibilidad de cumplir con la obligación de prestar este servicio o participar en cualquier tipo de ejército armado.
    El hombre o mujer, que decide no prestar servicio militar, se sitúa en una posición de poder en la que no puede ser visto como inferior ante el estado o el gobierno que trata de obligarle, por lo tanto su derecho a la desobediencia debe ser respetado o por lo menos revisado para que se dé la posibilidad de un diálogo entre quienes nos hemos declarado objetores y quienes no aceptan la objeción.
  • La noviolencia la entendemos como una práctica o manera de vivir de las personas que procuran que en sus actos no haya ninguna forma de violencia. El ejercicio de la noviolencia implica no solo la abstención individual de la práctica o acción violenta, sino que además incluye el no apoyo a formas de violencia realizadas por otros. Esto quiere decir que así como es una decisión personal no hacer uso de la violencia en situaciones en las que normalmente o convenientemente se haría, también se rechaza aquella que es ordenada, institucionalizada o legitimada por la sociedad.
    Para muchos el principio de la noviolencia implica no ser activo ante situaciones de conflicto. Desde la perspectiva de aquellos que creen en este principio, el objetivo central es buscar otras formas que puedan dirimir o eliminar el conflicto. En esa medida, la acción busca modificar cadenas de agresiones para intentar encontrar una solución pacífica al problema que se está enfrentando.
    En un sentido ideológico, la noviolencia tiene, para ACOOC, un matiz de estrategia política y de alternativa frente a las respuestas violentas y militarizadas que históricamente se han dado en el contexto colombiano. Por tanto, las acciones de la Acción colectiva de objetores y objetoras de conciencia se enmarcan dentro de este principio. En ningún momento es de su interés agredir o violentar a personas u organizaciones, por el contrario, propende por acciones que permitan confrontar una realidad militarizada y violenta para transformarla.

Libertad de conciencia

El derecho a la libertad de conciencia se basa en los principios de la Constitución Colombiana de 1991 y del Derecho Internacional, sobre todo en el principio de autonomía personal, cuyo objetivo es el reconocimiento de la persona como centro de las garantías constitucionales como fin último del ordenamiento jurídico y como razón de su existencia. La autonomía personal se basa en la concepción de la privacidad del individuo, donde cada persona está en la capacidad de elegir si desea o no determinados actos o se somete a ciertas experiencias. Según esto, la libertad de conciencia se convierte en una libertad de decisión y una búsqueda por la garantía de la libre conformación de las convicciones, ideas y creencias.


Objeción de conciencia

La objeción de conciencia es el derecho que tienen los individuos de no acatar, rechazar o rehusarse a mandatos que entran en contradicción con sus creencias, por considerarlas contrarias a su conciencia.
A lo largo de la historia se han presentado hechos relacionados con personas que se niegan a obedecer una ordeno una ley cuando alguna de estas atenta contra su conciencia. Son personas que han hecho uso de su autonomía, es decir, del poder y la libertad que posee cada individuo para decidir sobre sí mismo, lo que le permite defender su posición en abierta desobediencia ante la institución, organización o estructura que quiera imponerle la orden o la ley.
Para algunos objetores de conciencia, un mandato específico que entra en contradicción con sus principios es el servicio militar obligatorio. Los objetores no violentos exponen razones de tipo ético, político, filosófico, religioso y humanitario para argumentar la imposibilidad de cumplir con la obligación de prestar este servicio o participar en cualquier tipo de ejército armado.
El hombre o mujer, que decide no prestar servicio militar, se sitúa en una posición de poder en la que no puede ser visto como inferior ante el estado o el gobierno que trata de obligarle, por lo tanto su derecho a la desobediencia debe ser respetado o por lo menos revisado para que se dé la posibilidad de un diálogo entre quienes nos hemos declarado objetores y quienes no aceptan la objeción.

Libertad de conciencia

La noviolencia la entendemos como una práctica o manera de vivir de las personas que procuran que en sus actos no haya ninguna forma de violencia. El ejercicio de la noviolencia implica no solo la abstención individual de la práctica o acción violenta, sino que además incluye el no apoyo a formas de violencia realizadas por otros. Esto quiere decir que así como es una decisión personal no hacer uso de la violencia en situaciones en las que normalmente o convenientemente se haría, también se rechaza aquella que es ordenada, institucionalizada o legitimada por la sociedad.
Para muchos el principio de la noviolencia implica no ser activo ante situaciones de conflicto. Desde la perspectiva de aquellos que creen en este principio, el objetivo central es buscar otras formas que puedan dirimir o eliminar el conflicto. En esa medida, la acción busca modificar cadenas de agresiones para intentar encontrar una solución pacífica al problema que se está enfrentando.
En un sentido ideológico, la noviolencia tiene, para ACOOC, un matiz de estrategia política y de alternativa frente a las respuestas violentas y militarizadas que históricamente se han dado en el contexto colombiano. Por tanto, las acciones de la Acción colectiva de objetores y objetoras de conciencia se enmarcan dentro de este principio. En ningún momento es de su interés agredir o violentar a personas u organizaciones, por el contrario, propende por acciones que permitan confrontar una realidad militarizada y violenta para transformarla.
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